El regreso a casa es sinónimo de tranquilidad y paz. Para 43 adultos, nueve niños y un chofer, 16 de ellos vecinos del municipio de Jesús María, volver significó reencontrarse con la vida, con la familia y con la certeza de que, aún en los momentos más difíciles, la solidaridad y la fe pueden más.
Lo que inició como una salida de convivencia rumbo al Zoológico de Guadalajara, se transformó en una experiencia inesperada; sin embargo, en medio de la incertidumbre, surgieron gestos que hoy se recuerdan como ejemplo de humanidad y coordinación.
Las familias fueron resguardadas en la comunidad de El Pochote, en Tepatitlán, Jalisco, donde encontraron apoyo y acompañamiento. Ahí, lejos de casa, pero no solos, comenzó a tejerse la red que haría posible el regreso seguro.
Uno de los momentos más significativos fue cuando Juan de Dios Camarillo Ponce, chofer y vecino de Jesús María, decidió emprender el camino para ir por ellos. Fue él quien, con responsabilidad y entrega, encabezó el retorno, demostrando que la vocación de servicio también se expresa en los momentos más complejos.
El operativo de regreso se logró gracias a la efectiva coordinación de las autoridades y al respaldo decidido de la gobernadora de Aguascalientes, Tere Jiménez, cuyo apoyo fue clave para que las familias retornaran sanas y salvas. La suma de esfuerzos permitió que cada persona llegara a su destino con seguridad, acompañada y protegida.
La llegada a Jesús María fue profundamente emotiva. Abrazos largos, lágrimas de alivio y miradas agradecidas marcaron una escena que hoy queda grabada en la memoria del municipio. Padres estrechando a sus hijos, madres agradeciendo el reencuentro, amigos celebrando simplemente estar de nuevo juntos.
Más allá de la adversidad, esta historia deja una lección de que cuando hay coordinación, compromiso y solidaridad, es posible transformar la angustia en fe. Hoy, esas familias dormirán en sus hogares con el corazón lleno de gratitud, recordando que lo más valioso es estar de regreso, en casa.








