- La iniciativa del diputado Trino Romo Marín plantea que la autoridad educativa estatal y las autoridades de salud impulsen la orientación, prevención y detección oportuna de alteraciones visuales en niñas, niños y adolescentes.
- Propone además ajustes sencillos en el aula, como la ubicación del alumno y la presentación de los materiales, para que una dificultad visual no frene su aprendizaje.
El diputado José Trinidad Romo Marín, del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), presentó ante el H. Congreso del Estado de Aguascalientes una iniciativa para adicionar un quinto párrafo al artículo 76 de la Ley de Educación del Estado de Aguascalientes.
Un niño que no ve bien el pizarrón rara vez lo dice, porque si siempre ha visto borroso, para él eso es lo normal. En el aula la señal aparece de otro modo: se acerca demasiado al cuaderno, entrecierra los ojos o pierde el renglón. Muchas veces se le etiqueta como distraído.
En un estudio con más de 3.8 millones de alumnos de 14,566 primarias públicas del país, especialistas confirmaron errores de refracción en 391,498 estudiantes, y entre los casos con pérdida visual medible los lentes la corrigieron en el 85.6 % (Ramírez-Ortiz et al., 2023). La Organización Mundial de la Salud (2019) ubica estos errores no corregidos entre las principales causas de deficiencia visual.
En Aguascalientes, la educación básica atendió a 286,501 estudiantes en el ciclo 2024-2025, según cifras de la SEP retomadas en la iniciativa. No todas las familias pueden llevar a sus hijos a una revisión optométrica: algunas la posponen por el costo, por falta de información o por la distancia. Para muchos alumnos, la escuela es el único lugar donde alguien puede notar a tiempo que algo anda mal.
La reforma no convierte a la escuela en consultorio ni traslada al docente responsabilidades que corresponden al sector salud. Su papel se concentra en identificar señales de alerta, avisar a madres, padres o tutores y canalizar a las instancias competentes. Las autoridades sanitarias, por su parte, aportarían criterios técnicos, materiales informativos y mecanismos de seguimiento.
Mientras llega la valoración profesional, la iniciativa plantea ajustes razonables que no requieren equipo especial. Uno es elegir el lugar del alumno según la distancia al pizarrón, la iluminación y el ángulo de visión, que no siempre es la primera fila. Otro es cuidar el tamaño de letra, el contraste y la calidad de impresión de los materiales, algo que cuenta todavía más ahora que buena parte de las clases se apoya en presentaciones y contenidos proyectados.
“Ninguna niña o niño debe ser considerado de bajo rendimiento académico sin que antes se descarten las barreras físicas o sensoriales que pudieran estar influyendo en su desempeño”, sostiene Trino Romo en la exposición de motivos.
El legislador advierte que, cuando la dificultad no se detecta, los errores y los llamados de atención se acumulan y pueden dañar la autoestima del estudiante, aislarlo o provocar rechazo hacia la escuela. Con el tema escrito en la ley, la prevención dejaría de depender de campañas temporales, sin crear nuevas estructuras administrativas y aprovechando los programas que ya existen.
La propuesta se apoya en los derechos a la educación y a la protección de la salud, y en el interés superior de la niñez que reconoce la Constitución.
Referencias
Organización Mundial de la Salud. (2019). World report on vision. https://www.who.int/publications/i/item/9789241516570
Ramírez-Ortiz, M. A., Amato-Almanza, M., Romero-Bautista, I., Klunder-Klunder, M., Aguirre-Luna, O., Kuzhda, I., Resnikoff, S., Eckert, K. A., & Lansingh, V. C. (2023). A large-scale analysis of refractive errors in students attending public primary schools in Mexico. Scientific Reports, 13, Artículo 13509. https://doi.org/10.1038/s41598-023-40810-5


