•⁠  ⁠La diputada Ana Laura Gómez Calzada destacó que se trata de un acto de justicia histórica para reconocer la raíz civilizatoria, la resistencia y la dignidad de los pueblos originarios de México

Con el objetivo de rendir un homenaje permanente a la raíz histórica de nuestra nación, la diputada Ana Laura Gómez Calzada, junto con las y los diputados Irma Reza de la Cruz, Alejandra Peña Curiel, Miriam Yaszú Muñoz Márquez, Rodrigo Iván González Mireles, José Trinidad Romo Marín y Fernando Alférez Barbosa, presentó una iniciativa para inscribir con letras doradas la frase “PUEBLOS ORIGINARIOS” en el Muro de Honor del recinto oficial del Congreso del Estado de Aguascalientes.

Al promover esta propuesta, Ana Laura Gómez Calzada subrayó que reconocer a los pueblos originarios no es un gesto decorativo ni un acto protocolario, sino una decisión de profundo sentido histórico, político y social, que reivindica a las comunidades que dieron origen a nuestra identidad nacional y que, pese a siglos de despojo, discriminación y silencio, han resistido como portadoras de lengua, memoria, cosmovisión y dignidad.

La iniciativa sostiene que México no puede entenderse sin la herencia viva de sus pueblos originarios, pues en ellos se encuentra la raíz más profunda de nuestra historia. En ese sentido, se plantea que el Congreso del Estado tiene la responsabilidad de honrar esa memoria y de reconocer que las comunidades indígenas no pertenecen al pasado, sino que forman parte viva del presente y del futuro de la nación.

Asimismo, se destaca que este reconocimiento cobra un significado especial en Aguascalientes, donde pueblos como los caxcanes y los guachichiles defendieron su libertad frente al poder colonial, dejando un legado de resistencia que durante mucho tiempo fue relegado del relato público. La propuesta busca precisamente contribuir a reparar ese olvido histórico y colocar en el centro la aportación de quienes fueron la semilla y el corazón de México.

El planteamiento legislativo también encuentra sustento en la Constitución, al recordar que el Estado mexicano tiene la obligación de reconocer la composición pluricultural de la nación, preservar las lenguas, la identidad y la historia de los pueblos indígenas, así como garantizar una vida pública libre de discriminación por origen étnico o lengua. Desde esa perspectiva, la inscripción en letras doradas representa un acto de congruencia institucional con los principios de justicia, inclusión y memoria histórica.

Con esta iniciativa, Ana Laura Gómez Calzada y las y los legisladores promoventes colocan en la agenda pública un mensaje claro: un pueblo que no honra su origen camina sin memoria, y un Congreso comprometido con la justicia debe reconocer, en uno de sus espacios más simbólicos, a quienes sostuvieron la identidad de México a lo largo de los siglos.

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